Martes 21 de Mayo de 2019
Opinión destacada hoy

aviso
A+ A A-

LA JEP SOLO FAVORECE LOS INTERESES DEL CRIMEN

Paloma Valencia    

La decisión de la JEP de negar la extradición de Jesus Santrich confirma que esa jurisdicción solo favorece los intereses de las Farc.  Estamos en un estado de cosas antijurídico donde los mafiosos vuelven al congreso; amparados esta vez, con una justicia hecha a su medida. La gravedad de los hechos no puede subestimarse. Colombia ha dado una cruenta guerra contra el narcotráfico donde han perdido sus vidas miles de colombianos. La memoria de este esfuerzo hoy duele más que nunca.

La evidencia que tenía que JEP es más que suficiente para haber permitido la extradición. Recordemos que hoy no hay ley estatutaria, y por lo tanto, deben someterse a lo dispuesto en los acuerdos y la ley de procedimiento. La prueba que puede practicar la jep se circunscribe a la fecha de la ocurrencia de los hechos. Su única responsabilidad era establecer si los hechos sucedieron antes o después del primero de diciembre de 2016. Tenían en video, tenían las declaraciones juramentadas... nada les alcanzó porque pretendían juzgar la conducta y no la fecha. Incluso se atreven a calificar de ilegales las pruebas recaudadas en los operativos de la DEA en coordinación con la Fiscalía. Van más allá y ordenan investigar a los funcionarios de la Fiscalía.

Se extralimitaron, y hay en mi opinión un prevaricato. Este delito quedará impune por la amañada manera mediante la cual la corrupción en la rama judicial es imposible de investigar y de juzgar.

Tres y casi cuatro de las objeciones del presidente Duque estaban encaminadas a que el país no quedará maniatado para seguir dando la lucha contra el narcotráfico. El frenesí de derrotar al gobierno o de defender los acuerdos, encegueció a líderes y seguidores. No quisieron oír, ni hablar, ni entender. Imagino que al menos uno hoy, ha de lamentarlo. Hay varios narcotraficantes catalogados dentro los más peligrosos del mundo que están colados en la JEP. ¿Qué podemos esperar para ellos? ¿Más de lo mismo?

La JEP es todo lo que habíamos pronosticado que sería y un poco más. Si en este caso inicial y de toda la visibilidad, donde el país entero ha visto las pruebas y tiene el empeño de los EEUU, deciden en contra de toda la evidencia; cómo será en los casos por venir. Esta es una prueba irrefutable de la parcialidad de esta justicia, y es mal pronóstico para todo lo que viene. Los demás procesos, menos públicos y más olvidados, terminarán siendo una repartida de impunidad descontrolada y silenciosa.

A los colombianos no les queda duda alguna de la falta de imparcialidad, lo que sucede es que para algunos la desmovilización amerita esa impunidad. No creo que nadie piense que la JEP es un aparato de justicia justa. En el acuerdo de la Habana quedó pactada la impunidad porque y por eso están los criminales de las Farc sin decir verdad, sin pagar penas, sin haber reparado a las víctimas, incluso delinquiendo después de haber firmado, sentados en el congreso. Lo que sigo sin entender es porque quienes están de acuerdo con esa impunidad en cambio pretenden someter al desprestigio y a juicios politizados a los miembros de la fuerza pública.

La decisión del Fiscal General de renunciar demuestra su entereza y su apego a los principios democráticos del Estado de derecho. Lo felicito porque a este país le hacen falta muestras de carácter. Los colombianos debemos defender nuestras instituciones, y seguir la dura batalla de lograr instituciones en las que podamos confiar todos, todos los colombianos y que nos otorguen una justicia justa.

Álvaro Gómez no estaba equivocado a finales de los 90 cuando dijo “Hemos llegado a una situación escandalosamente paradójica en la que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales”. En ese entonces hacía referencia a dineros del narcotráfico que habían tocado las campañas presidenciales. Hoy, 20 años después volvemos a lo mismo.

 

Visto: 53

MAGISTRADOS SIN VISA PIDEN CLEMENCIA ANTE DUQUE

RUEDA MARIA I

 
12 de mayo 2019 , 12:01 a.m.

Durante muchos días rondaba el rumor de que EE. UU. venía quitando visas aquí y allá. Recientemente se hablaba de parlamentarios, lo cual no es inusual; se hablaba de un exfiscal y un exvicefiscal, menos usual, pero que ya tenía el antecedente de Gustavo de Greiff, despojado de su visa por apoyar de frente la legalización de las drogas. Y en los últimos días se venía hablando insistentemente de magistrados de la Corte Constitucional y de la Suprema a los que se les habría quitado la visa, y como es costumbre, por ley de EE. UU., sin ninguna explicación.

 

A pesar del tremendo hermetismo, y de que se había decidido manejar las cosas en la máxima reserva, no lograron mantener el secreto. Se filtró que el primer caso de magistrado desvisado habría sido el de Antonio José Lizarazo, ponente de la ley estatutaria de la JEP, quien, como es bien conocido, en este momento soporta seis objeciones del Presidente de la República, que a estas horas no se sabe si fracasaron o si fueron aprobadas en el Senado. Luego de demostrar que no tenía investigaciones activas en la Comisión de Acusación del Congreso, le fue reintegrada la visa. Igual suerte correría la magistrada Diana Fajardo, que estaría en proceso de demostrar, como su colega, que tampoco tiene investigaciones pendientes. 

Estos dos incidentes fueron posteriores a una frustrada cena en la casa del embajador de EE. UU. en Colombia, Kevin Whitaker, cancelada por los propios magistrados, luego de que congresistas, también contactados por la embajada, se quejaron de sentirse presionados por sus votos en torno a las objeciones contra la JEP.

No es la primera vez que EE. UU. quita una visa, pero siempre se maneja de manera discreta, y el afectado es el último en contar. Pero que yo recuerde, sí la primera en que peligrosamente se puede llegar a asociar tal privación con una sistematicidad entre miembros de la Rama Judicial cuyos fallos no gustan. Estados Unidos debería repensar cautelosamente esta estrategia, para distinguirla de las visas que se retiran por pasados judiciales, y que las hay, incluso entre magistrados, las hay. 

Que la cancelación de las visas pueda ser interpretada, como lo titula ‘Semana’, como una “justicia bajo presión de EE. UU.” contra magistrados que no fallan de acuerdo con sus intereses, me parece un manejo diplomático y político torpe. Acciones que permiten tales interpretaciones exacerban el espíritu antiimperialista y producen el efecto contraproducente de la explotación del nacionalismo. Recuerdo que cuando al entonces presidente Samper le quitaron su visa, coincidió la noticia con una visita a Chaparral, a donde llegó triunfante: “No necesito visa para venir a Chaparral”. Los chaparralunos enloquecieron y hasta quemaron la bandera de EE. UU. 

Pero el retiro de una visa norteamericana, hay que admitirlo, se ha convertido en prácticamente la única sanción social y política en muchos casos frente a la impunidad judicial. Es tan grave, social y políticamente, que un colombiano, magistrado o no, casi que preferiría una medida de aseguramiento, porque esa se arregla más fácil. 

Pero, además, acusar de presión judicial a EE. UU. porque retira visas tiene un problemita: cada uno invita a su casa a quien quiera. Es una decisión absolutamente potestativa de EE. UU., y hasta ahora yo no veo por qué la Corte Constitucional tiene que ir a quejársele al presidente Duque de que a algunos de ellos los despojaron del preciado papel, para que interceda ante el embajador de EE. UU. 

Con un agravante: amenazaron con no volver a producir fallos relacionados con los temas por los cuales alegan estar presionados por EE. UU. Un magistrado integral no puede sentirse presionado ni para que no le quiten una visa ni para que se la den o se la devuelvan. Y menos aún amenazar con dejar de fallar, lo que equivale a un acto de denegación de justicia, que constituye un delito. 

La Rama Judicial se la pasa, y con razón, defendiendo su independencia frente al Poder Ejecutivo. Que el Presidente respete sus fueros. Pero, eso sí, apenas a uno le quitan la visa, salen corriendo para donde el Presidente para que llame al embajador de EE. UU. e interceda por él (o por ella).

Si el concepto es de dignidad, y si el principio es que la justicia colombiana no se deja presionar, en lugar de que un magistrado ande rogando para que le devuelvan la visa debería fallar con más veras como se lo dictamine su conciencia. O si realmente no se siente capaz de soportar las presiones, renunciar y dedicarse a otra actividad menos propensa al desvisado. 

Entre tanto… ¿No nos dice algo que el Día de la Madre se celebre más que el del padre, pero que en el del padre se gaste más que en el de la madre?

MARÍA ISABEL RUEDA

 
12 de mayo 2019 , 12:01 a.m.

Durante muchos días rondaba el rumor de que EE. UU. venía quitando visas aquí y allá. Recientemente se hablaba de parlamentarios, lo cual no es inusual; se hablaba de un exfiscal y un exvicefiscal, menos usual, pero que ya tenía el antecedente de Gustavo de Greiff, despojado de su visa por apoyar de frente la legalización de las drogas. Y en los últimos días se venía hablando insistentemente de magistrados de la Corte Constitucional y de la Suprema a los que se les habría quitado la visa, y como es costumbre, por ley de EE. UU., sin ninguna explicación.

 

A pesar del tremendo hermetismo, y de que se había decidido manejar las cosas en la máxima reserva, no lograron mantener el secreto. Se filtró que el primer caso de magistrado desvisado habría sido el de Antonio José Lizarazo, ponente de la ley estatutaria de la JEP, quien, como es bien conocido, en este momento soporta seis objeciones del Presidente de la República, que a estas horas no se sabe si fracasaron o si fueron aprobadas en el Senado. Luego de demostrar que no tenía investigaciones activas en la Comisión de Acusación del Congreso, le fue reintegrada la visa. Igual suerte correría la magistrada Diana Fajardo, que estaría en proceso de demostrar, como su colega, que tampoco tiene investigaciones pendientes. 

Estos dos incidentes fueron posteriores a una frustrada cena en la casa del embajador de EE. UU. en Colombia, Kevin Whitaker, cancelada por los propios magistrados, luego de que congresistas, también contactados por la embajada, se quejaron de sentirse presionados por sus votos en torno a las objeciones contra la JEP.

No es la primera vez que EE. UU. quita una visa, pero siempre se maneja de manera discreta, y el afectado es el último en contar. Pero que yo recuerde, sí la primera en que peligrosamente se puede llegar a asociar tal privación con una sistematicidad entre miembros de la Rama Judicial cuyos fallos no gustan. Estados Unidos debería repensar cautelosamente esta estrategia, para distinguirla de las visas que se retiran por pasados judiciales, y que las hay, incluso entre magistrados, las hay. 

Que la cancelación de las visas pueda ser interpretada, como lo titula ‘Semana’, como una “justicia bajo presión de EE. UU.” contra magistrados que no fallan de acuerdo con sus intereses, me parece un manejo diplomático y político torpe. Acciones que permiten tales interpretaciones exacerban el espíritu antiimperialista y producen el efecto contraproducente de la explotación del nacionalismo. Recuerdo que cuando al entonces presidente Samper le quitaron su visa, coincidió la noticia con una visita a Chaparral, a donde llegó triunfante: “No necesito visa para venir a Chaparral”. Los chaparralunos enloquecieron y hasta quemaron la bandera de EE. UU. 

Pero el retiro de una visa norteamericana, hay que admitirlo, se ha convertido en prácticamente la única sanción social y política en muchos casos frente a la impunidad judicial. Es tan grave, social y políticamente, que un colombiano, magistrado o no, casi que preferiría una medida de aseguramiento, porque esa se arregla más fácil. 

Pero, además, acusar de presión judicial a EE. UU. porque retira visas tiene un problemita: cada uno invita a su casa a quien quiera. Es una decisión absolutamente potestativa de EE. UU., y hasta ahora yo no veo por qué la Corte Constitucional tiene que ir a quejársele al presidente Duque de que a algunos de ellos los despojaron del preciado papel, para que interceda ante el embajador de EE. UU. 

Con un agravante: amenazaron con no volver a producir fallos relacionados con los temas por los cuales alegan estar presionados por EE. UU. Un magistrado integral no puede sentirse presionado ni para que no le quiten una visa ni para que se la den o se la devuelvan. Y menos aún amenazar con dejar de fallar, lo que equivale a un acto de denegación de justicia, que constituye un delito. 

La Rama Judicial se la pasa, y con razón, defendiendo su independencia frente al Poder Ejecutivo. Que el Presidente respete sus fueros. Pero, eso sí, apenas a uno le quitan la visa, salen corriendo para donde el Presidente para que llame al embajador de EE. UU. e interceda por él (o por ella).

Si el concepto es de dignidad, y si el principio es que la justicia colombiana no se deja presionar, en lugar de que un magistrado ande rogando para que le devuelvan la visa debería fallar con más veras como se lo dictamine su conciencia. O si realmente no se siente capaz de soportar las presiones, renunciar y dedicarse a otra actividad menos propensa al desvisado. 

Entre tanto… ¿No nos dice algo que el Día de la Madre se celebre más que el del padre, pero que en el del padre se gaste más que en el de la madre?

MARÍA ISABEL RUEDA

 

Visto: 117

AL VAIVEN DE LAS DECISIONES IZQUIERDISTAS DE LOS MAGISTRADOS Y JUECES

RUEDA MARIA I

 
28 de abril 2019 , 05:12 a.m.

Cuando vuelve a ponerse sobre el tapete la posibilidad de asperjar, uno de los mecanismos aún no verificablemente derrotados en cuanto a su eficiencia para combatir el flagelo, sus enemigos lo convierten en una actitud genuflexa de Colombia ante EE. UU. En cambio, debería de ser principalmente producto de una profunda preocupación colombiana, no solo por las 230.000 hectáreas que se calcula hay sembradas, sino porque el país ha pasado del octavo al cuarto puesto como consumidor de drogas en Suramérica. No toda se la aspiran los gringos. Aquí se queda una importante proporción para el microtráfico, con la que se ha logrado que nuestros niños, cada vez a más temprana edad, hoy antes de los 12, se inicien en su consumo.

 

En cuanto al tema de la extradición, los gringos no son los únicos que tienen motivos para estar preocupados. Si cualquier persona, no importa cuál sea el grado o la trascendencia de su verdad, acude ante la JEP a contarla, queda a salvo de que lo extraditen.

En conjunto, las autoridades de EE. UU. perciben, por causa de la mezcla de este articulejo de la no extradición con el caso Santrich, más la confusión sobre la forma como deben tratarse los delitos cometidos después del 1.° de diciembre de 2016, que en Colombia cuentan con más colaboración del Gobierno que del Estado. Por eso, Trump regaña a Duque como si el régimen presidencialista de acá fuera tan fuerte como el de allá. Como si dependiera solo de Duque la decisión de volver a asperjar o quitar de la ley estatutaria algunos de sus esperpentos, porque se ha abierto carrera en la JEP que extraditar a un maleante será garantía de que en Colombia vayamos a perder la verdad que pueda contar: pero en las últimas épocas ha habido más de 1.500 audiencias virtuales de extraditados desde Nueva York. Luego no es cierto. Pero a EE. UU. le ha entrado una desazón con Colombia que amenaza la relación estrecha, juiciosa y el apoyo operativo que nos viene brindando, no solo logísticamente sino en recursos a la Fiscalía, al CTI, a la Defensoría, al Ejército, a la Policía, a la Fuerza Aérea, a la agricultura, la salud, el desarrollo alternativo, los desplazados, la justicia, desde a los jueces hasta a las altas cortes. Con el Plan Colombia han entrado en los últimos 20 años 10.000 millones de dólares, sin incluir la ayuda militar. Querámoslo o no, es un aliado al cual hay que cuidar porque lo que a ellos interesa nos debería interesar a nosotros primero, y más.

Para manejar esta relación con EE. UU. no se necesita la genuflexión. Esa dejémosela a Gustavo Petro, de quien los wikileaks nos revelaron que a la hora de negociar sus relaciones con los gringos, prefirió traicionar a los suyos y relacionarlos con las Farc como pago de su fidelidad. Ni los fajos de plata en la chuspa dicen más de la verdadera naturaleza de Petro. En cuanto a las confesiones de Sergio Fajardo a EE. UU., según WikiLeaks, y para no saber que lo estaban grabando, es al revés: más resulta lo que lo beneficia que lo que lo perjudica, al haber dicho que no haría alianzas contra Uribe. Es decir, confirma su tibieza con los gringos, que ya también lo deben de tener calibrado.

Recientemente, el embajador de EE. UU. ha dicho que se siente engañado por Santos, De la Calle y Sergio Jaramillo. Como Obama le compró limpiecito el acuerdo de paz a Santos, se dejaron convencer de que la extradición no sufriría ningún cambio. Me cuenta una buena fuente que EE. UU. le ha pedido insistentemente a Santos, o en su defecto a De la Calle o a Jaramillo, que salgan a aclarar lo que escribieron, pero ninguno ha querido hablar. De la Calle está actualmente ocupado defendiendo a Mockus, como dijo el Maestro Osuna, en su primer caso profesional como abogado desde que le ayudó a Santos a cambiar el No por el Sí. Entonces que lo haga Bernard Aronson, el enviado especial estadounidense a las negociaciones de paz. Él sí debe poder responder si la extradición en Colombia acabó o seguirá siendo un importante instrumento de colaboración judicial.

Lo que más preocupa es que la política antidrogas en Colombia quede al vaivén de las decisiones judiciales. La JEP protegiendo extraditables y la Corte Constitucional guardando silencios que no la comprometan sobre los peligros o los beneficios de la fumigación aérea.

Pero al que EE. UU. seguirá jalándole las orejas será al presidente Duque, que en materia de lucha contra las drogas heredó la vajilla rota. Y quién se lo explica a Donald.

Entre tanto... Pretender que como Mockus es Mockus, le borren sus inhabilidades como representante legal de Corpovisionarios me recuerda la cultura del atajo.

MARÍA ISABEL RUEDA

 
28 de abril 2019 , 05:12 a.m.

Cuando vuelve a ponerse sobre el tapete la posibilidad de asperjar, uno de los mecanismos aún no verificablemente derrotados en cuanto a su eficiencia para combatir el flagelo, sus enemigos lo convierten en una actitud genuflexa de Colombia ante EE. UU. En cambio, debería de ser principalmente producto de una profunda preocupación colombiana, no solo por las 230.000 hectáreas que se calcula hay sembradas, sino porque el país ha pasado del octavo al cuarto puesto como consumidor de drogas en Suramérica. No toda se la aspiran los gringos. Aquí se queda una importante proporción para el microtráfico, con la que se ha logrado que nuestros niños, cada vez a más temprana edad, hoy antes de los 12, se inicien en su consumo.

 

En cuanto al tema de la extradición, los gringos no son los únicos que tienen motivos para estar preocupados. Si cualquier persona, no importa cuál sea el grado o la trascendencia de su verdad, acude ante la JEP a contarla, queda a salvo de que lo extraditen.

En conjunto, las autoridades de EE. UU. perciben, por causa de la mezcla de este articulejo de la no extradición con el caso Santrich, más la confusión sobre la forma como deben tratarse los delitos cometidos después del 1.° de diciembre de 2016, que en Colombia cuentan con más colaboración del Gobierno que del Estado. Por eso, Trump regaña a Duque como si el régimen presidencialista de acá fuera tan fuerte como el de allá. Como si dependiera solo de Duque la decisión de volver a asperjar o quitar de la ley estatutaria algunos de sus esperpentos, porque se ha abierto carrera en la JEP que extraditar a un maleante será garantía de que en Colombia vayamos a perder la verdad que pueda contar: pero en las últimas épocas ha habido más de 1.500 audiencias virtuales de extraditados desde Nueva York. Luego no es cierto. Pero a EE. UU. le ha entrado una desazón con Colombia que amenaza la relación estrecha, juiciosa y el apoyo operativo que nos viene brindando, no solo logísticamente sino en recursos a la Fiscalía, al CTI, a la Defensoría, al Ejército, a la Policía, a la Fuerza Aérea, a la agricultura, la salud, el desarrollo alternativo, los desplazados, la justicia, desde a los jueces hasta a las altas cortes. Con el Plan Colombia han entrado en los últimos 20 años 10.000 millones de dólares, sin incluir la ayuda militar. Querámoslo o no, es un aliado al cual hay que cuidar porque lo que a ellos interesa nos debería interesar a nosotros primero, y más.

Para manejar esta relación con EE. UU. no se necesita la genuflexión. Esa dejémosela a Gustavo Petro, de quien los wikileaks nos revelaron que a la hora de negociar sus relaciones con los gringos, prefirió traicionar a los suyos y relacionarlos con las Farc como pago de su fidelidad. Ni los fajos de plata en la chuspa dicen más de la verdadera naturaleza de Petro. En cuanto a las confesiones de Sergio Fajardo a EE. UU., según WikiLeaks, y para no saber que lo estaban grabando, es al revés: más resulta lo que lo beneficia que lo que lo perjudica, al haber dicho que no haría alianzas contra Uribe. Es decir, confirma su tibieza con los gringos, que ya también lo deben de tener calibrado.

Recientemente, el embajador de EE. UU. ha dicho que se siente engañado por Santos, De la Calle y Sergio Jaramillo. Como Obama le compró limpiecito el acuerdo de paz a Santos, se dejaron convencer de que la extradición no sufriría ningún cambio. Me cuenta una buena fuente que EE. UU. le ha pedido insistentemente a Santos, o en su defecto a De la Calle o a Jaramillo, que salgan a aclarar lo que escribieron, pero ninguno ha querido hablar. De la Calle está actualmente ocupado defendiendo a Mockus, como dijo el Maestro Osuna, en su primer caso profesional como abogado desde que le ayudó a Santos a cambiar el No por el Sí. Entonces que lo haga Bernard Aronson, el enviado especial estadounidense a las negociaciones de paz. Él sí debe poder responder si la extradición en Colombia acabó o seguirá siendo un importante instrumento de colaboración judicial.

Lo que más preocupa es que la política antidrogas en Colombia quede al vaivén de las decisiones judiciales. La JEP protegiendo extraditables y la Corte Constitucional guardando silencios que no la comprometan sobre los peligros o los beneficios de la fumigación aérea.

Pero al que EE. UU. seguirá jalándole las orejas será al presidente Duque, que en materia de lucha contra las drogas heredó la vajilla rota. Y quién se lo explica a Donald.

Entre tanto... Pretender que como Mockus es Mockus, le borren sus inhabilidades como representante legal de Corpovisionarios me recuerda la cultura del atajo.

MARÍA ISABEL RUEDA

 

Visto: 277

CONGRESO MUDO Y CORTE CONSTITUCIONAL LEGISLANDO

RUEDA MARIA IPor: María Isabel Rueda 05 de mayo 2019 , 12:47 a.m. A quienes están hartos de oír hablar de las objeciones a la ley estatutaria de la JEP, presentadas hace más de 50 días por el Gobierno, discutidas durante tres días seguidos en plenarias de Senado y que volvieron a dividir arbitrariamente al país entre los propaz y antipaz, les tengo una sorpresita desagradable: seguirán oyendo hablar de ellas porque el Congreso no remató su labor frente a su aprobación o rechazo, al no decir claramente si las objeciones fueron derrotadas o no. Como titularon la mayoría de los periódicos, no se trata de que en el Senado hubo empate y ahora el árbitro será la Corte. La solución de trasladar, ante la falta de acuerdo, el debate del Senado a la Corte Constitucional, para que realice un trámite extraparlamentario, no está contemplada en nuestra legislación, luego no existe. Siempre que se discute una ley o una reforma constitucional en el Congreso, forma parte integral del proceso legislativo de una y otra cámara que sus directivas digan por cuántos votos fueron aprobadas o desaprobadas las iniciativas, y eso qué consecuencias tendrá. Aquí, en cambio, ante una discusión que no permitía ponerse de acuerdo sobre si la mayoría necesitaba 48 votos o le bastaban 47, se optó por recurrir a la Corte Constitucional para que sea esta la que defina la validez de la votación del jueves y asuma así una función que no tiene: la de escoger con cuál de los dos resultados se queda. A mi manera de ver, el proyecto debe regresar a la secretaría del Senado, para que esta diga oficialmente cuál fue la votación de la sesión, y si ella fue suficiente para derrotar las objeciones o no lo fue. Y ahí sí la Corte podrá entrar a analizar si hubo vicios de fondo en su trámite. Si las objeciones fueron derrotadas, envía la ley al Presidente para su sanción. Si no lo fueron, la consecuencia inmediata es que se hunden los 6 artículos objetados y el expediente regresa a revisión constitucional de la Corte, como esta lo ha solicitado, compuesto por los artículos no objetados. Aunque en este país hemos visto de todo, como transformar un No en un Sí, no me extrañaría que la Corte terminara remendando las votaciones parlamentarias con una atribución que no tiene, pero que le quedaría añadida argumentando que en Colombia no habrá paz, mientras a la Corte no la dejen sumar los votos del Congreso como le venga en gana. En tan equivocado escenario, tanto los partidos de gobierno como los de la oposición han encontrado razones para salir a reclamar su triunfo. Pero ambas partes no pueden tener la razón. O las objeciones fueron derrotadas con 47 votos por el No, o se salvaron porque no hubo 48 votos por el No. Y nadie distinto del propio Congreso puede resolver este dilema. La relativa victoria del Gobierno puede estar alimentada por el hecho de que la derrota no fue la que pronosticaban los resultados de Cámara, y la verdad es que la pelea entre los 47 y los 48 votos tiene buenos argumentos de lado y lado que podrían implicar que el Gobierno salvaría sus objeciones por un pelín, si logra hacer valer como antecedente que con base en esta misma estructura de curules existentes se han votado los otros proyectos de esta legislatura. Pero la oposición insistiría en la tesis de que ni Iván Márquez ni Aída Merlano podían venir a votar, uno porque está huido y la otra presa, por lo que un voto imposible no se puede exigir. El asunto es que sus curules existen, y eventualmente serán ocupadas, y por ello su existencia como factor para establecer las mayorías no se puede sencillamente ignorar. Pero si bien el Gobierno tiene que cuidarse de las derrotas estruendosas, no puede quedarse satisfecho con las victorias pírricas. Ganar o perder las objeciones no será lo que le dará al presidente Duque el molino de viento que está buscando urgentemente para que la gente pueda identificar hacia dónde quiere ir. Las objeciones eran una promesa de campaña, pero no son un plan de gobierno. Le falta a Duque encontrar ese ‘algo’ con el cual la gente termine asociándolo casi automáticamente cuando se piensa en su obra de gobierno. Y por lo menos yo no lo veo, no lo veo… Entre tanto… ¿Qué habría pasado si la doble militancia, con pérdida de investidura, hubiera existido en los primeros años de Roy Barreras? MARÍA ISABEL RUEDA

Visto: 196

TUMBANDO A DUQUE CON ESTUDIANTES,INDIGENAS Y NARCOTRAFICANTES

RUEDA MARIA INo es exagerado decir que durante los últimos días, el país ha tenido una sensación de desgobierno. No solo porque la carretera Panamericana lleva 24 días bloqueada a la fuerza por la minga indígena, con el consecuente desabastecimiento de alimentos y medicinas en Pasto y Popayán, que ya parecen ciudades venezolanas; por las millonarias pérdidas para el comercio, el transporte y la industria; por los desórdenes terroristas incubados desde las universidades por estudiantes y no estudiantes, y por las sospechas fundadas de que aquí hay claros intereses desestabilizadores. Sobre el desgobierno, podría decir que es más la sensación que la realidad. Bajo la advertencia de que no irá a encontrarse con la minga hasta que cesen las vías de hecho, para dejar establecido desde muy temprano en su gobierno que no lo podrán extorsionar bajo estos métodos, el presidente Duque envió una misión negociadora, encabezada por la ministra del Interior, el alto comisionado para la Paz y la directora de Planeación para que de aquí surja un acuerdo negociado lo más pacíficamente posible. Las dos mujeres de la comisión han tenido que enfrentar el ancestral machismo de estas comunidades indígenas, que no saben, porque no les gusta, negociar con mujeres. Inteligentemente, desde un comienzo, rechazaron instalar la mesa en plena minga. Escogieron corregimientos en donde no estuviera vedada la presencia de la Fuerza Pública, para que no les pasara lo mismo que al exministro de Agricultura Iragorri, quien, en su última negociación, terminó echando vivas a la guardia indígena, sitiado por la sensación de soledad en medio de su anillo. Por primera vez, los indígenas han estado sentados ante una misión negociadora que no le dice sí a todo. Los paros anteriores, sin excepción, fueron “comprados” durante gobiernos pasados con tal de quitarse esta pesadilla de encima y dejar la sensación de que sí gobernaban. Si se sienta este precedente, podría ayudarnos en los difíciles días que se vienen por delante cuando desde finales del gobierno Santos se sabía que pasaríamos rápidamente del conflicto armado al conflicto social. Del grupo de Petro hemos escuchado la advertencia: “Estas marchas van a ser continuas, vamos hacia el paro cívico nacional. Esto no es de un día, son cuatro años sostenidos de lucha en las calles”. Si así de advertidos como estamos permitimos que el derecho legítimo a la protesta venga siempre antecedido por las vías de hecho, este país, ahí sí, será rápidamente ingobernable. Con un detalle adicional: en la forzada invitación al Presidente figura un menú para hacerle un juicio político, que incluye política de ‘fracking’, de páramos, mortandad de peces en Hidroituango, objeciones a la JEP, intromisión indebida de Colombia en Venezuela, restricción de vuelos de drones, aviones y helicópteros por las zonas indígenas, y la obligación de retomar ya los diálogos con el Eln. El Presidente ha mostrado una autoridad serena. Lo más importante es que no ha oído los cantos de sirena del ala radical de su propio partido, el Centro Democrático, cada vez más desmarcado, de que impulse ya acabar con los diálogos y romper a la fuerza el bloqueo de la Panamericana. Presidente, ese derramamiento de sangre no nos lo perdonaría la historia. ¿Cómo explicarles a las futuras generaciones un ataque militar contra cientos de indígenas armados escasamente con sus bastones –porque los que tienen las armas, ajenos o no a las comunidades, actúan encapuchados y disparan desde el monte o se toman las aulas universitarias para instalar fábricas de brutales artefactos artesanales de guerra–? Esa foto, por lo menos yo, no la quisiera ver nunca. El único consejo válido es el del expresidente Uribe: para evitar un bloqueo, el truco es… llegar antes. ¿En este caso, habremos fallado en esa previsión? La misión de la comisión negociadora es regresar a Bogotá con un acuerdo que hasta lo posible les haga borrón y cuenta nueva a todos los incumplimientos anteriores, que, al cierre de esta columna, no se habían alcanzado. Estamos obligados, duquistas y no duquistas, a apoyar al Presidente en su empeño de proteger la legalidad. Es el único seguro para el futuro de un país de protesta social diaria que ya se nos está viniendo encima. De manera que acojo las palabras de la última columna del Maestro Osuna y propongo: Dejemos de tumbar a Duque. Entre tanto... Por simpático que sea, al alcalde de Bucaramanga se le fueron las luces si cree que Pablo Escobar fue un ejemplo de emprendimiento. ¿Qué se inventó: la fábrica de matar policías? MARÍA ISABEL RUEDA

Visto: 513

PÁGINAS WEB PARA USTED........
 

Agenda de partidos

Polo Democrático
IMAGE
FUNDADO en el año 2.oo2; lo integraron el POLO DEMOCRATICO INDEPENDIENTE Y ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA y tuvo sus raices en la ANAPO, LA UNIÓN...
Partido Social de Unidad
IMAGE
FUNDADO en el año 2005 por CARLOS IGNACIO CUERVO,JUAN MANUEL SANTOS Y OSCAR IVAN ZULUAGA,como neoliberal y una disidencia del partido LIBERAL....
Partido Verde
IMAGE
FUNDADO el 2 de octubre de 2.009,con el nombre de PARTIDO VERDE OPCION CENTRO,funcionando con personería  de ALIANZA DEMOCRATICA M19;y el 26 de...
Partido Cambio Radical
IMAGE
Empezó a dar sus primeros pasos en1998 como una disidencia del Partido Liberal;y en 2.002 integró la coalición que apoyó al expresidente ALVARO...
Partido Liberal
IMAGE
FUNDADO EN 1.849 por Don EZEQUIEL ROJAS ;y ha modificado en varias épocas sus princópios ideológicos. HOY DEFIENDE :una democrácia de centro...
Partido Conservador
IMAGE
EL CONSERVATISMO COLOMBIANO,ES UN PARTIDO ESTABLE,NO PERSONALISTA,CON UN PROGRAMA IDEOLOGICO Y POLITICO DE 1O PRINCIPIOS Y 8...
Centro Democrático
IMAGE
EL CENTRO DEMOCRATICO COLOMBIANO ES UN PARTIDO CON JEFE NATURAL Y SIN PROGRAMA DE PRINCIPIOS IDEOLOGICOS Y POLITICOS,FIJOS Y EXPLICIDOS. FUNDADO el...

Usuarios En línea

Hay 3808 invitados y ningún miembro en línea

Indicadores económicos

De impacto

IMAGE
Lunes, 20 Mayo 2019
IMAGE
Lunes, 20 Mayo 2019
IMAGE
Domingo, 05 Mayo 2019 DAMAS MEXICO
IMAGE
Domingo, 05 Mayo 2019 EN Bogotà
IMAGE
Lunes, 22 Abril 2019 Belleza ejemplar
Todos los derechos reservados Diario Naciona

Login or Register

LOG IN