Jueves 22 de Febrero de 2018
MARIA CORINA DICE QUE MADURO ESTA DEVIL,NO TIENE UN CENTAVO Y ES EL MOMENTO DE SACARLO

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MARIA CORINA DICE QUE MADURO ESTA DEVIL,NO TIENE UN CENTAVO Y ES EL MOMENTO DE SACARLO

 

 
ENTREVISTA CON MARÍA CORINA MACHADO

“Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales”: María Corina Machado

ANGÉLICA LAGOS CAMARGO

La exdiputada venezolana advierte que el éxodo de venezolanos a Colombia puede llegar a un nivel de descontrol si se sigue deteriorando el nivel de vida de sus connacionales. Dice que Nicolás Maduro está más débil que nunca: “Quebró al país y no tiene un centavo”.

La exdiputada venezolana María Corina Machado se mantiene en que participar en las elecciones sería legitimar el régimen de Nicolás Maduro. / Gabo Bracho

María Corina Machado, exdiputada venezolana, siempre fue la voz más radical de la Mesa de Unidad Democrática, de la que se retiró en agosto de 2017 por diferencias en el tema electoral. Advertía Machado que presentarse a un proceso en las urnas, convocado por el régimen de Nicolás Maduro, era un error que pagaría caro la oposición. El tiempo parece haberle dado la razón. Por eso ahora que el gobierno de Venezuela convoca elecciones presidenciales, para antes del mes de abril, ella vuelve a hablar fuerte y claro: “Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto no es una elección, es un narcofraude, que no será reconocido ni por la democracia internacional ni por los venezolanos”.

Asegura que vivir en Venezuela es como estar en el filo de la navaja las 24 horas porque el régimen de Maduro es muy cruel: “La forma cómo buscan minar el honor de las personas, cómo han agredido a mi familia, a mis hijos… tratan de infundir terror en quienes me rodean, el país ha sido sometido a la tiranía más monstruosa de este hemisferio, pero tengo confianza en la fuerza de los venezolanos. Maduro hoy está más débil que nunca, quebró el país, no tiene un centavo. El 90 % está desesperado por que se vaya ya”.

¿Hay forma de detener la reelección de Maduro?

Absolutamente sí. Lo más importante es que esto no es una elección. Las cosas hay que llamarlas por su nombre: es un narcofraude. Por lo tanto, esta imposición ordenada por la Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta e ilegítima no será reconocida ni por la democracia internacional ni por los venezolanos.

Este nuevo atropello autoritario de Maduro plantea de nuevo la incógnita: ¿Qué hacer?

La respuesta ha sido siempre la misma: enfrentar con toda la fuerza cívica, con la organización ciudadana y la presión internacional la narcodictadura que no solo amenaza la vida de los venezolanos y la integridad de la república, sino que amenaza a la estabilidad y seguridad del hemisferio. No podemos hacer nada que le dé legitimidad, tiempo, o plata a la narcodictadura; al contrario, necesitamos elevar la presión para llegar al punto que Maduro entienda que su única salida es aceptar los términos de su salida.

Eso que plantea ya se ha hecho: la Unión Europea y EE.UU. han impuesto sanciones, hay un desconocimiento internacional de la ANC y de las elecciones… ¿Qué más se puede hacer?

Hay más cosas que puede hacer la comunidad internacional y estoy segura que vamos avanzando en esa dirección. El mundo entendió que este régimen cerró toda vía electoral, lo hizo cuando bloqueó el referendo revocatorio, cuando aniquiló a la Asamblea Nacional y al imponer una fraudulenta Constituyente cubana. Ahora, debemos recordar que en el pasado hemos vivido varios momentos en los cuales hemos estado muy cerca de lograr ese punto de quiebre y esa transición. En 2014, por ejemplo, en octubre de 2016 y desde luego el año pasado luego de meses de rebelión popular.

¿Qué faltó en ese punto?

En ese momento clave, cuando el pueblo venezolano lo había dado todo, faltó una dirección política que no se quebrara y que no se saliera del mandato y de la ruta. Desgraciadamente en esos momentos por razones que pueden ser muy diversas: miedo, presión, chantaje, etc., quienes estaban en ese momento tomando decisiones de dirección política le dieron la espalda al mandato popular. En ese momento tampoco teníamos, como sí pasa ahora, una comunidad internacional consciente de que el cambio de régimen es impostergable sino decididos a actuar en esta dirección. Ahora la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y el Grupo de Lima han dicho que no reconocerán el proceso porque fue convocado por un ente que el mundo desconoce y no cumple con los mínimos estándares de transparencia electoral.

¿Cómo no repetir los errores cuando la oposición está sin liderazgo?

Es que la oposición ha estado unida durante estos años de lucha. No ha habido división, por el contrario lo que hay es definición. Quedó claro que hay un sector que se llama oposición que no está de acuerdo con enfrentar la dictadura, que está de acuerdo con convivir con ella, ese sector que fue a un diálogo cuatro veces, bajo la tutoría del señor Rodríguez Zapatero –un agente de la dictadura–, aceptó en su momento migajas electorales y eso es lo que ha llevado a Maduro a afianzar su régimen y permanecer en el poder. Pero hay otro sector que exige un cambio impostergable y que creemos que es el momento de enfrentar y derrotar este régimen: hay que protestar, presionar, visibilizar el repudio pero también la ambición de construir un país nuevo. Solo así avanzaremos.

¿Después de lo que pasó con las protestas del año pasado, los venezolanos están dispuestos a volver a la calle?

Lo que estamos en ánimo los venezolanos es de parar esta pesadilla. Ustedes están viviendo las consecuencias del éxodo que está provocando Maduro. Familias completas que huyen hacia Colombia con el ánimo de conseguir apenas algo qué comer, dejan atrás todo, solo con una mochila al hombro vemos jóvenes que se van. Jóvenes a punto de graduarse que tiene que irse. Hay que parar este horror y estamos dispuestos a luchar. Lo que la gente exige y me dice es “no queremos que otra vez nos engañen y nos traicionen”, por eso ha habido esta suspensión temporal de la lucha. Hay gente que dice que la rebelión de 2017 fracasó. A lo que les respondo que absolutamente no, nosotros avanzamos y logramos algo que hace 18 años habíamos buscado: el respaldo firme y claro de la comunidad internacional, que había permanecido indiferente y complaciente, mientras se instalaba la narcodictadura en Venezuela y se convertía en el refugio de operaciones criminales de la guerrilla, del tráfico de drogas e incluso el vínculo con grupos terroristas islámicos. Mientras eso pasaba, los venezolanos luchábamos solos en términos políticos internacionales. La realidad hoy es diametralmente opuesta. La protesta histórica del año pasado hizo que el mundo pusiera sus ojos en Venezuela y entendiera la gravedad de lo que se había configurado como una organización criminal en el poder.

¿Usted iría a unas elecciones presidenciales?

Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto es un narcofraude, no unas elecciones, y no nos vamos a prestar para legitimar una instancia que está disolviendo la república. Maduro ordenó a cualquier costo aplacar la protesta para imponer su farsa constituyente.

Las últimas elecciones terminaron dándole a usted la razón cuando advirtió, “si participan, se van a quedar solos”… y así con otras situaciones. ¿Qué proyecta ahora?

No sabes cómo lamento eso, era evidente que una tiranía como esta inevitablemente iba a traerle a Venezuela hambre, violencia y éxodo. Ahora, así como en su momento lo dijimos que esto iba a ocurrir, hoy les digo a los colombianos y venezolanos que están en Colombia: tenemos una oportunidad real de derrotar esta dictadura, lograr la dimisión e iniciar el periodo más complejo y fascinante que es la transición y reconstrucción de Venezuela, el país se levantará y recibirá a sus hijos que se fueron, también llegarán capitales mundiales y se volverá próspera, ofrecerá un futuro a todos los venezolanos.

Colombia está padeciendo las consecuencias de la grave situación en su país. ¿Qué se puede hacer desde acá?

Les digo a los colombianos que en nuestra historia ha habido muchos vaivenes, durante años en los que los colombianos encontraron en Venezuela familia y ahora vemos esto en otra dirección. Es desgarrador, he estado en la frontera y esas escenas parten el alma. La frontera binacional es como una tierra aparte, es Colombia y Venezuela, es donde se vive y entiende la magnitud del destino y la historia compartida. Siempre he creído que no habrá paz sostenible en Colombia mientras en Venezuela no exista libertad y democracia. Eso está claro. Y quiero agradecer al pueblo colombiano por haber recibido a tantos venezolanos que se sienten en una segunda patria. Desde la perspectiva del gobierno colombiano hay conciencia de cómo pueden crecer estas migraciones, incluso pueden llegar a un nivel de descontrol en la medida que se siga deteriorando la calidad de vida de los venezolanos. Hemos escuchado hablar de campos de refugiados como vemos en Oriente Medio, algo que era inconcebible en América Latina.

¿Cómo evitar el usufructo de la crisis en tiempos electorales en Colombia y Venezuela?

La realidad es que ha quedado claro para todos que el drama humano en mención tiene un origen y solución políticas. En lo que a Venezuela respecta, la única manera de parar el hambre es sacar a Maduro del poder.

¿Cómo se explica que tanta gente siga votando por Maduro?

Lo que está claro es que cuando alguien llega al extremo de usar el hambre de un hijo para extorsionar y obtener un voto, es la demostración de que este proyecto colapsó. Si tienen que llegar a ese nivel de crueldad, eso es que Maduro está absolutamente aislado afuera y dentro del país. Eso lo sabe la estructura corrupta de este régimen, pero también las fuerzas armadas venezolanas que están siendo utilizadas, no sólo para reprimir a muchachos, sino que reprimen también a madres hambrientas con sus hijos. Estamos en una nueva etapa: el 2018 el régimen elevó al nivel superior de la represión y el chantaje. La masacre de Óscar Pérez, la decisión de atropellar con una convocatoria que ellos llaman de elecciones y la forma como hoy está siendo sometido al hambre la sociedad venezolana han hecho que la comunidad internacional actúe. La gira del secretario de Estado Rex Tillerson por América Latina es una señal inequívoca de que la democracia mundial decidió actuar porque Venezuela no puede esperar más.

¿Hay que esperar algo del diálogo en República Dominicana?

Ni es un diálogo, ni son elecciones ni los que se prestan para esta farsa son oposición. Hay que llamar las cosas por su nombre. Hace un año el cardenal Parolin le dijo a Maduro que no puede haber un diálogo si no se cumplen cuatro condiciones: la liberación de los presos políticos, y hoy hay más; el reconocimiento de la Asamblea Nacional, y le impusieron la Constituyente; la apertura del canal humanitario, hoy más niños mueren de hambre, y el cese de la represión y la persecución, hoy vemos cómo la huida de venezolanos por razones políticas ha aumentado. El Vaticano lo advirtió: eso era una farsa que tenía como objetivo darle oxígeno a la dictadura. Y les funcionó durante unos años, pero eso se acabó. Ni al mundo ni a los venezolanos nos importa lo que pasa en República Dominicana.

 
ENTREVISTA CON MARÍA CORINA MACHADO

“Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales”: María Corina Machado

ANGÉLICA LAGOS CAMARGO

La exdiputada venezolana advierte que el éxodo de venezolanos a Colombia puede llegar a un nivel de descontrol si se sigue deteriorando el nivel de vida de sus connacionales. Dice que Nicolás Maduro está más débil que nunca: “Quebró al país y no tiene un centavo”.

La exdiputada venezolana María Corina Machado se mantiene en que participar en las elecciones sería legitimar el régimen de Nicolás Maduro. / Gabo Bracho

María Corina Machado, exdiputada venezolana, siempre fue la voz más radical de la Mesa de Unidad Democrática, de la que se retiró en agosto de 2017 por diferencias en el tema electoral. Advertía Machado que presentarse a un proceso en las urnas, convocado por el régimen de Nicolás Maduro, era un error que pagaría caro la oposición. El tiempo parece haberle dado la razón. Por eso ahora que el gobierno de Venezuela convoca elecciones presidenciales, para antes del mes de abril, ella vuelve a hablar fuerte y claro: “Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto no es una elección, es un narcofraude, que no será reconocido ni por la democracia internacional ni por los venezolanos”.

Asegura que vivir en Venezuela es como estar en el filo de la navaja las 24 horas porque el régimen de Maduro es muy cruel: “La forma cómo buscan minar el honor de las personas, cómo han agredido a mi familia, a mis hijos… tratan de infundir terror en quienes me rodean, el país ha sido sometido a la tiranía más monstruosa de este hemisferio, pero tengo confianza en la fuerza de los venezolanos. Maduro hoy está más débil que nunca, quebró el país, no tiene un centavo. El 90 % está desesperado por que se vaya ya”.

¿Hay forma de detener la reelección de Maduro?

Absolutamente sí. Lo más importante es que esto no es una elección. Las cosas hay que llamarlas por su nombre: es un narcofraude. Por lo tanto, esta imposición ordenada por la Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta e ilegítima no será reconocida ni por la democracia internacional ni por los venezolanos.

Este nuevo atropello autoritario de Maduro plantea de nuevo la incógnita: ¿Qué hacer?

La respuesta ha sido siempre la misma: enfrentar con toda la fuerza cívica, con la organización ciudadana y la presión internacional la narcodictadura que no solo amenaza la vida de los venezolanos y la integridad de la república, sino que amenaza a la estabilidad y seguridad del hemisferio. No podemos hacer nada que le dé legitimidad, tiempo, o plata a la narcodictadura; al contrario, necesitamos elevar la presión para llegar al punto que Maduro entienda que su única salida es aceptar los términos de su salida.

Eso que plantea ya se ha hecho: la Unión Europea y EE.UU. han impuesto sanciones, hay un desconocimiento internacional de la ANC y de las elecciones… ¿Qué más se puede hacer?

Hay más cosas que puede hacer la comunidad internacional y estoy segura que vamos avanzando en esa dirección. El mundo entendió que este régimen cerró toda vía electoral, lo hizo cuando bloqueó el referendo revocatorio, cuando aniquiló a la Asamblea Nacional y al imponer una fraudulenta Constituyente cubana. Ahora, debemos recordar que en el pasado hemos vivido varios momentos en los cuales hemos estado muy cerca de lograr ese punto de quiebre y esa transición. En 2014, por ejemplo, en octubre de 2016 y desde luego el año pasado luego de meses de rebelión popular.

¿Qué faltó en ese punto?

En ese momento clave, cuando el pueblo venezolano lo había dado todo, faltó una dirección política que no se quebrara y que no se saliera del mandato y de la ruta. Desgraciadamente en esos momentos por razones que pueden ser muy diversas: miedo, presión, chantaje, etc., quienes estaban en ese momento tomando decisiones de dirección política le dieron la espalda al mandato popular. En ese momento tampoco teníamos, como sí pasa ahora, una comunidad internacional consciente de que el cambio de régimen es impostergable sino decididos a actuar en esta dirección. Ahora la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y el Grupo de Lima han dicho que no reconocerán el proceso porque fue convocado por un ente que el mundo desconoce y no cumple con los mínimos estándares de transparencia electoral.

¿Cómo no repetir los errores cuando la oposición está sin liderazgo?

Es que la oposición ha estado unida durante estos años de lucha. No ha habido división, por el contrario lo que hay es definición. Quedó claro que hay un sector que se llama oposición que no está de acuerdo con enfrentar la dictadura, que está de acuerdo con convivir con ella, ese sector que fue a un diálogo cuatro veces, bajo la tutoría del señor Rodríguez Zapatero –un agente de la dictadura–, aceptó en su momento migajas electorales y eso es lo que ha llevado a Maduro a afianzar su régimen y permanecer en el poder. Pero hay otro sector que exige un cambio impostergable y que creemos que es el momento de enfrentar y derrotar este régimen: hay que protestar, presionar, visibilizar el repudio pero también la ambición de construir un país nuevo. Solo así avanzaremos.

¿Después de lo que pasó con las protestas del año pasado, los venezolanos están dispuestos a volver a la calle?

Lo que estamos en ánimo los venezolanos es de parar esta pesadilla. Ustedes están viviendo las consecuencias del éxodo que está provocando Maduro. Familias completas que huyen hacia Colombia con el ánimo de conseguir apenas algo qué comer, dejan atrás todo, solo con una mochila al hombro vemos jóvenes que se van. Jóvenes a punto de graduarse que tiene que irse. Hay que parar este horror y estamos dispuestos a luchar. Lo que la gente exige y me dice es “no queremos que otra vez nos engañen y nos traicionen”, por eso ha habido esta suspensión temporal de la lucha. Hay gente que dice que la rebelión de 2017 fracasó. A lo que les respondo que absolutamente no, nosotros avanzamos y logramos algo que hace 18 años habíamos buscado: el respaldo firme y claro de la comunidad internacional, que había permanecido indiferente y complaciente, mientras se instalaba la narcodictadura en Venezuela y se convertía en el refugio de operaciones criminales de la guerrilla, del tráfico de drogas e incluso el vínculo con grupos terroristas islámicos. Mientras eso pasaba, los venezolanos luchábamos solos en términos políticos internacionales. La realidad hoy es diametralmente opuesta. La protesta histórica del año pasado hizo que el mundo pusiera sus ojos en Venezuela y entendiera la gravedad de lo que se había configurado como una organización criminal en el poder.

¿Usted iría a unas elecciones presidenciales?

Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto es un narcofraude, no unas elecciones, y no nos vamos a prestar para legitimar una instancia que está disolviendo la república. Maduro ordenó a cualquier costo aplacar la protesta para imponer su farsa constituyente.

Las últimas elecciones terminaron dándole a usted la razón cuando advirtió, “si participan, se van a quedar solos”… y así con otras situaciones. ¿Qué proyecta ahora?

No sabes cómo lamento eso, era evidente que una tiranía como esta inevitablemente iba a traerle a Venezuela hambre, violencia y éxodo. Ahora, así como en su momento lo dijimos que esto iba a ocurrir, hoy les digo a los colombianos y venezolanos que están en Colombia: tenemos una oportunidad real de derrotar esta dictadura, lograr la dimisión e iniciar el periodo más complejo y fascinante que es la transición y reconstrucción de Venezuela, el país se levantará y recibirá a sus hijos que se fueron, también llegarán capitales mundiales y se volverá próspera, ofrecerá un futuro a todos los venezolanos.

Colombia está padeciendo las consecuencias de la grave situación en su país. ¿Qué se puede hacer desde acá?

Les digo a los colombianos que en nuestra historia ha habido muchos vaivenes, durante años en los que los colombianos encontraron en Venezuela familia y ahora vemos esto en otra dirección. Es desgarrador, he estado en la frontera y esas escenas parten el alma. La frontera binacional es como una tierra aparte, es Colombia y Venezuela, es donde se vive y entiende la magnitud del destino y la historia compartida. Siempre he creído que no habrá paz sostenible en Colombia mientras en Venezuela no exista libertad y democracia. Eso está claro. Y quiero agradecer al pueblo colombiano por haber recibido a tantos venezolanos que se sienten en una segunda patria. Desde la perspectiva del gobierno colombiano hay conciencia de cómo pueden crecer estas migraciones, incluso pueden llegar a un nivel de descontrol en la medida que se siga deteriorando la calidad de vida de los venezolanos. Hemos escuchado hablar de campos de refugiados como vemos en Oriente Medio, algo que era inconcebible en América Latina.

¿Cómo evitar el usufructo de la crisis en tiempos electorales en Colombia y Venezuela?

La realidad es que ha quedado claro para todos que el drama humano en mención tiene un origen y solución políticas. En lo que a Venezuela respecta, la única manera de parar el hambre es sacar a Maduro del poder.

¿Cómo se explica que tanta gente siga votando por Maduro?

Lo que está claro es que cuando alguien llega al extremo de usar el hambre de un hijo para extorsionar y obtener un voto, es la demostración de que este proyecto colapsó. Si tienen que llegar a ese nivel de crueldad, eso es que Maduro está absolutamente aislado afuera y dentro del país. Eso lo sabe la estructura corrupta de este régimen, pero también las fuerzas armadas venezolanas que están siendo utilizadas, no sólo para reprimir a muchachos, sino que reprimen también a madres hambrientas con sus hijos. Estamos en una nueva etapa: el 2018 el régimen elevó al nivel superior de la represión y el chantaje. La masacre de Óscar Pérez, la decisión de atropellar con una convocatoria que ellos llaman de elecciones y la forma como hoy está siendo sometido al hambre la sociedad venezolana han hecho que la comunidad internacional actúe. La gira del secretario de Estado Rex Tillerson por América Latina es una señal inequívoca de que la democracia mundial decidió actuar porque Venezuela no puede esperar más.

¿Hay que esperar algo del diálogo en República Dominicana?

Ni es un diálogo, ni son elecciones ni los que se prestan para esta farsa son oposición. Hay que llamar las cosas por su nombre. Hace un año el cardenal Parolin le dijo a Maduro que no puede haber un diálogo si no se cumplen cuatro condiciones: la liberación de los presos políticos, y hoy hay más; el reconocimiento de la Asamblea Nacional, y le impusieron la Constituyente; la apertura del canal humanitario, hoy más niños mueren de hambre, y el cese de la represión y la persecución, hoy vemos cómo la huida de venezolanos por razones políticas ha aumentado. El Vaticano lo advirtió: eso era una farsa que tenía como objetivo darle oxígeno a la dictadura. Y les funcionó durante unos años, pero eso se acabó. Ni al mundo ni a los venezolanos nos importa lo que pasa en República Dominicana.

 
ENTREVISTA CON MARÍA CORINA MACHADO

“Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales”: María Corina Machado

ANGÉLICA LAGOS CAMARGO

La exdiputada venezolana advierte que el éxodo de venezolanos a Colombia puede llegar a un nivel de descontrol si se sigue deteriorando el nivel de vida de sus connacionales. Dice que Nicolás Maduro está más débil que nunca: “Quebró al país y no tiene un centavo”.

La exdiputada venezolana María Corina Machado se mantiene en que participar en las elecciones sería legitimar el régimen de Nicolás Maduro. / Gabo Bracho

María Corina Machado, exdiputada venezolana, siempre fue la voz más radical de la Mesa de Unidad Democrática, de la que se retiró en agosto de 2017 por diferencias en el tema electoral. Advertía Machado que presentarse a un proceso en las urnas, convocado por el régimen de Nicolás Maduro, era un error que pagaría caro la oposición. El tiempo parece haberle dado la razón. Por eso ahora que el gobierno de Venezuela convoca elecciones presidenciales, para antes del mes de abril, ella vuelve a hablar fuerte y claro: “Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto no es una elección, es un narcofraude, que no será reconocido ni por la democracia internacional ni por los venezolanos”.

Asegura que vivir en Venezuela es como estar en el filo de la navaja las 24 horas porque el régimen de Maduro es muy cruel: “La forma cómo buscan minar el honor de las personas, cómo han agredido a mi familia, a mis hijos… tratan de infundir terror en quienes me rodean, el país ha sido sometido a la tiranía más monstruosa de este hemisferio, pero tengo confianza en la fuerza de los venezolanos. Maduro hoy está más débil que nunca, quebró el país, no tiene un centavo. El 90 % está desesperado por que se vaya ya”.

¿Hay forma de detener la reelección de Maduro?

Absolutamente sí. Lo más importante es que esto no es una elección. Las cosas hay que llamarlas por su nombre: es un narcofraude. Por lo tanto, esta imposición ordenada por la Asamblea Nacional Constituyente fraudulenta e ilegítima no será reconocida ni por la democracia internacional ni por los venezolanos.

Este nuevo atropello autoritario de Maduro plantea de nuevo la incógnita: ¿Qué hacer?

La respuesta ha sido siempre la misma: enfrentar con toda la fuerza cívica, con la organización ciudadana y la presión internacional la narcodictadura que no solo amenaza la vida de los venezolanos y la integridad de la república, sino que amenaza a la estabilidad y seguridad del hemisferio. No podemos hacer nada que le dé legitimidad, tiempo, o plata a la narcodictadura; al contrario, necesitamos elevar la presión para llegar al punto que Maduro entienda que su única salida es aceptar los términos de su salida.

Eso que plantea ya se ha hecho: la Unión Europea y EE.UU. han impuesto sanciones, hay un desconocimiento internacional de la ANC y de las elecciones… ¿Qué más se puede hacer?

Hay más cosas que puede hacer la comunidad internacional y estoy segura que vamos avanzando en esa dirección. El mundo entendió que este régimen cerró toda vía electoral, lo hizo cuando bloqueó el referendo revocatorio, cuando aniquiló a la Asamblea Nacional y al imponer una fraudulenta Constituyente cubana. Ahora, debemos recordar que en el pasado hemos vivido varios momentos en los cuales hemos estado muy cerca de lograr ese punto de quiebre y esa transición. En 2014, por ejemplo, en octubre de 2016 y desde luego el año pasado luego de meses de rebelión popular.

¿Qué faltó en ese punto?

En ese momento clave, cuando el pueblo venezolano lo había dado todo, faltó una dirección política que no se quebrara y que no se saliera del mandato y de la ruta. Desgraciadamente en esos momentos por razones que pueden ser muy diversas: miedo, presión, chantaje, etc., quienes estaban en ese momento tomando decisiones de dirección política le dieron la espalda al mandato popular. En ese momento tampoco teníamos, como sí pasa ahora, una comunidad internacional consciente de que el cambio de régimen es impostergable sino decididos a actuar en esta dirección. Ahora la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y el Grupo de Lima han dicho que no reconocerán el proceso porque fue convocado por un ente que el mundo desconoce y no cumple con los mínimos estándares de transparencia electoral.

¿Cómo no repetir los errores cuando la oposición está sin liderazgo?

Es que la oposición ha estado unida durante estos años de lucha. No ha habido división, por el contrario lo que hay es definición. Quedó claro que hay un sector que se llama oposición que no está de acuerdo con enfrentar la dictadura, que está de acuerdo con convivir con ella, ese sector que fue a un diálogo cuatro veces, bajo la tutoría del señor Rodríguez Zapatero –un agente de la dictadura–, aceptó en su momento migajas electorales y eso es lo que ha llevado a Maduro a afianzar su régimen y permanecer en el poder. Pero hay otro sector que exige un cambio impostergable y que creemos que es el momento de enfrentar y derrotar este régimen: hay que protestar, presionar, visibilizar el repudio pero también la ambición de construir un país nuevo. Solo así avanzaremos.

¿Después de lo que pasó con las protestas del año pasado, los venezolanos están dispuestos a volver a la calle?

Lo que estamos en ánimo los venezolanos es de parar esta pesadilla. Ustedes están viviendo las consecuencias del éxodo que está provocando Maduro. Familias completas que huyen hacia Colombia con el ánimo de conseguir apenas algo qué comer, dejan atrás todo, solo con una mochila al hombro vemos jóvenes que se van. Jóvenes a punto de graduarse que tiene que irse. Hay que parar este horror y estamos dispuestos a luchar. Lo que la gente exige y me dice es “no queremos que otra vez nos engañen y nos traicionen”, por eso ha habido esta suspensión temporal de la lucha. Hay gente que dice que la rebelión de 2017 fracasó. A lo que les respondo que absolutamente no, nosotros avanzamos y logramos algo que hace 18 años habíamos buscado: el respaldo firme y claro de la comunidad internacional, que había permanecido indiferente y complaciente, mientras se instalaba la narcodictadura en Venezuela y se convertía en el refugio de operaciones criminales de la guerrilla, del tráfico de drogas e incluso el vínculo con grupos terroristas islámicos. Mientras eso pasaba, los venezolanos luchábamos solos en términos políticos internacionales. La realidad hoy es diametralmente opuesta. La protesta histórica del año pasado hizo que el mundo pusiera sus ojos en Venezuela y entendiera la gravedad de lo que se había configurado como una organización criminal en el poder.

¿Usted iría a unas elecciones presidenciales?

Yo sí voy a ir a unas elecciones presidenciales, pero esto es un narcofraude, no unas elecciones, y no nos vamos a prestar para legitimar una instancia que está disolviendo la república. Maduro ordenó a cualquier costo aplacar la protesta para imponer su farsa constituyente.

Las últimas elecciones terminaron dándole a usted la razón cuando advirtió, “si participan, se van a quedar solos”… y así con otras situaciones. ¿Qué proyecta ahora?

No sabes cómo lamento eso, era evidente que una tiranía como esta inevitablemente iba a traerle a Venezuela hambre, violencia y éxodo. Ahora, así como en su momento lo dijimos que esto iba a ocurrir, hoy les digo a los colombianos y venezolanos que están en Colombia: tenemos una oportunidad real de derrotar esta dictadura, lograr la dimisión e iniciar el periodo más complejo y fascinante que es la transición y reconstrucción de Venezuela, el país se levantará y recibirá a sus hijos que se fueron, también llegarán capitales mundiales y se volverá próspera, ofrecerá un futuro a todos los venezolanos.

Colombia está padeciendo las consecuencias de la grave situación en su país. ¿Qué se puede hacer desde acá?

Les digo a los colombianos que en nuestra historia ha habido muchos vaivenes, durante años en los que los colombianos encontraron en Venezuela familia y ahora vemos esto en otra dirección. Es desgarrador, he estado en la frontera y esas escenas parten el alma. La frontera binacional es como una tierra aparte, es Colombia y Venezuela, es donde se vive y entiende la magnitud del destino y la historia compartida. Siempre he creído que no habrá paz sostenible en Colombia mientras en Venezuela no exista libertad y democracia. Eso está claro. Y quiero agradecer al pueblo colombiano por haber recibido a tantos venezolanos que se sienten en una segunda patria. Desde la perspectiva del gobierno colombiano hay conciencia de cómo pueden crecer estas migraciones, incluso pueden llegar a un nivel de descontrol en la medida que se siga deteriorando la calidad de vida de los venezolanos. Hemos escuchado hablar de campos de refugiados como vemos en Oriente Medio, algo que era inconcebible en América Latina.

¿Cómo evitar el usufructo de la crisis en tiempos electorales en Colombia y Venezuela?

La realidad es que ha quedado claro para todos que el drama humano en mención tiene un origen y solución políticas. En lo que a Venezuela respecta, la única manera de parar el hambre es sacar a Maduro del poder.

¿Cómo se explica que tanta gente siga votando por Maduro?

Lo que está claro es que cuando alguien llega al extremo de usar el hambre de un hijo para extorsionar y obtener un voto, es la demostración de que este proyecto colapsó. Si tienen que llegar a ese nivel de crueldad, eso es que Maduro está absolutamente aislado afuera y dentro del país. Eso lo sabe la estructura corrupta de este régimen, pero también las fuerzas armadas venezolanas que están siendo utilizadas, no sólo para reprimir a muchachos, sino que reprimen también a madres hambrientas con sus hijos. Estamos en una nueva etapa: el 2018 el régimen elevó al nivel superior de la represión y el chantaje. La masacre de Óscar Pérez, la decisión de atropellar con una convocatoria que ellos llaman de elecciones y la forma como hoy está siendo sometido al hambre la sociedad venezolana han hecho que la comunidad internacional actúe. La gira del secretario de Estado Rex Tillerson por América Latina es una señal inequívoca de que la democracia mundial decidió actuar porque Venezuela no puede esperar más.

¿Hay que esperar algo del diálogo en República Dominicana?

Ni es un diálogo, ni son elecciones ni los que se prestan para esta farsa son oposición. Hay que llamar las cosas por su nombre. Hace un año el cardenal Parolin le dijo a Maduro que no puede haber un diálogo si no se cumplen cuatro condiciones: la liberación de los presos políticos, y hoy hay más; el reconocimiento de la Asamblea Nacional, y le impusieron la Constituyente; la apertura del canal humanitario, hoy más niños mueren de hambre, y el cese de la represión y la persecución, hoy vemos cómo la huida de venezolanos por razones políticas ha aumentado. El Vaticano lo advirtió: eso era una farsa que tenía como objetivo darle oxígeno a la dictadura. Y les funcionó durante unos años, pero eso se acabó. Ni al mundo ni a los venezolanos nos importa lo que pasa en República Dominicana.

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