Miércoles 23 de Mayo de 2018
Política Local

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PIROMANOS ELECTORALES ANTE LA DERROTA

José Manuel Acevedo

Algunos de los que propagan el grito de fraude solo quieren que el país arda el 27 de mayo a las 4:30 de la tarde. El libreto ya es conocido y es muy peligroso.

Tal vez desde 1970 no había existido en Colombia tanto ruido alrededor de un posible fraude electoral como el que ahora aturde a los ciudadanos en las plazas públicas y a los más jóvenes en las redes sociales. Detrás de aquella histeria se encuentra un grupo de políticos irresponsables –de esos que temen no ganar por las buenas– que se han empeñado en buscar en la amenaza de trampa la manera de reencaucharse desde el domingo mismo de las elecciones si llegasen a perder, haciendo gala de una muy reprochable estrategia.

Los partidarios de estas tesis están convocando subliminalmente a desconocer el dictamen de la Registraduría si éste no saliera como esperan y para ello ya han cumplido con varias fases de su plan: la primera, consistió en cuestionar la legitimidad e imparcialidad de los organismos electorales. La segunda fase permitió ambientar en sus discursos públicos la idea del fraude. La tercera los llevó a crear hábilmente ‘enemigos internos’ para hacer parecer que estos últimos buscan mantener el statu quo en la sociedad y que para lograrlo alterarán los resultados del próximo 27 de mayo si hiciera falta.

Mediante la combinación de la agitación tradicional de las masas y el envío de mensajes a través de las redes, las anteriores tareas quedaron cumplidas a satisfacción y sólo resta esperar el domingo crucial para activar la última fase y la más riesgosa para el orden constitucional que es la de llevar a la gente a la calle.

Si los votos son suficientes no hará falta llegar a esos extremos pero si la diferencia entre el segundo y el tercero no es sustancial y si estos últimos quedan irremediablemente por fuera de la segunda vuelta presidencial entonces veremos a los líderes de este sector gritar que “no se dejarán robar la victoria popular que les pertenece por derecho propio”, y entonces se armará la de padre y señor mío y el país arderá.

La otra cara de esta historia es la de la verdad que los pirómanos pre-electorales desconocen adrede. Estas elecciones contarán con más de 3 mil observadores de la MOE esparcidos en 500 municipios. Tendrá la presencia de 78 observadores de la OEA y representantes del cuerpo diplomático, 3 mil funcionarios de la Procuraduría y cerca de 9 mil servidores públicos de la Fiscalía que supervisarán la actividad electoral. El software de preconteo, escrutinios y digitalización se ha venido probando con ingenieros de sistemas de las propias campañas, el Ministerio Público, la MOE y observadores de la Unión Europea y, en esta última semana, también con el apoyo de la OEA.

Nada de esto, por supuesto, satisface el estándar de garantías que piden los que en realidad no las quieren ni las necesitan pues su plan se apoya en el engaño masivo y la manipulación popular. Ningún resultado diferente a la victoria, por más transparente que sea el proceso, les servirá.

El libreto, entonces, ya es conocido. México lo vivió cuando Andrés Manuel López Obrador perdió ante Felipe Calderón y en Colombia, lamentablemente, se está calcando con exactitud.

Por eso los colombianos deberíamos exigirles a los candidatos que se comprometan a respetar los resultados, a efectuar las reclamaciones ante los organismos electorales y no en la plaza pública –como han sugerido algunos– y a reconocer gallardamente la derrota.

Sabemos cómo y en dónde comienzan los gritos artificiosos de fraude y también conocemos cómo y en dónde terminan. ¡Mucho cuidado colombianos que los pirómanos electorales están listos para actuar!

Twitter @JoseMAcevedo    

 

 

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EN LA COSTA ATLANTICA GANA LA MERMELADA

 

 
Por: Indalecio Dangond B.

Los votos de la Costa

Dicen por ahí que no hay cosa más impredecible en una elección presidencial que los votos de la costa Atlántica. La mayoría de los candidatos presidenciales que han ganado las elecciones en este país las perdieron en la Costa. Salvo Samper y Santos, que, gracias a la supuesta infiltración de dinero del narcotráfico y Odebrecht en sus campañas, pudieron aceitar la maquinaria costeña y ganar en segunda vuelta.          

Esta práctica ilegal de convertir el voto en mercancía tomó auge en la región Caribe cuando pusieron de moda los famosos auxilios parlamentarios que luego disfrazaron con el nombre de cupos indicativos y hoy los llaman mermelada. Las millonarias comisiones que les dejan a los congresistas de la coalición política del Gobierno los contratos en vías terciarias, obras de infraestructura vial, Plan de Alimentación Escolar (PAE), las regalías que se reparten en los OCAD, programas de vivienda y el manejo de las tesorerías de entidades públicas como el SENA y el ICBF, entre otras, subieron la cotización del voto en las pasadas elecciones del Congreso a $50.000 y para las elecciones presidenciales a $30.000 en la bolsa electoral.     

Claro está, muchos costeños de bajos recursos están pensando esta vez no vender su voto. Ellos están tomando conciencia de que cuando se llega a un cargo por medio de corrupción la corrupción va a estar ahí siempre. Tampoco creo que los clanes políticos familiares vayan a arriesgar su pellejo, sabiendo que quienes compraron votos en las pasadas elecciones presidenciales están presos. Además, no vale la pena tomar semejante riesgo por un candidato que no ha podido subir del 7% en la intención de voto. Los que sí pueden subir la cotización del precio del voto a 50.000 barras son los Petro-dólares de Maduro, Diosdado y las Farc.

Como lo dije al principio de esta columna, la Costa siempre ha sido la sorpresa en las elecciones presidenciales y, si las encuestas no fallan, el próximo domingo 27 de mayo esa sorpresa se llama Iván Duque. Si no llueve ese día, seguramente acudirán a las urnas unos 3,3 millones de costeños, de los cuales el 36% dice tener intención de votar por Duque. Con esos 1,1 millones de votos de la Costa, Duque gana en primera vuelta.

Según los números de la Registraduría, en la región Caribe hay 7,6 millones de personas habilitadas para votar el próximo domingo 27 de mayo. De esos votos, el 72% los aportan, en su orden, Barranquilla, Córdoba, Bolívar y Magdalena. El 28% restante se reparte entre Cesar, Sucre, La Guajira y San Andrés. Contrario a lo que le pasó al expresidente López cuando perdió las elecciones con Belisario Betancourt, esta vez sí vamos a saber dónde están los votos de la Costa.  

Una última reflexión. “Quien compra un voto, sabiendo que quien lo vende lo hace empujado por una necesidad, lo que hace es despojar, de hecho, de plena ciudadanía a quienes por ley son ciudadanos”. 

* Consultor en financiamiento agropecuario.

 

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INCAUTOS,TONTOS Y CINICOS PERIODISTAS DEFIENDEN A LOS SANTRICH

DE LA ESPRIELLA1

La captura de Santrich y los periodistas asesinados Destacado

Abelardo De La E.     

Los ciudadanos “preocupados” y “espontáneos” que defienden a Jesús Santrich, frente a los cargos de narcotráfico y otros delitos por los cuales la justicia norteamericana lo requiere, o son incautos y tontos, o dueños de un cinismo proverbial.

Me inclino por la segunda posibilidad. Hablar de un montaje tendría sentido, si se tratara de una persona cuyo proceder diera cuenta de una existencia con apego a la ley; pero para nadie es un secreto que el tristemente célebre jefe guerrillero, exrepresentante a la cámara (ya no podrá posesionarse) y ahora reo ha estado dos terceras partes de su infausta vida precisamente haciendo lo que más sabe hacer: fechorías. Toda suerte de crímenes “adornan” la oscura “carrera” del sujeto de marras.

Como Al Capone, Jesús Santrich, ha sido encarcelado por el menos terrible de sus procederes. Comparado con el terrorismo, los secuestros, asesinatos de niños, ancianos y mujeres inocentes, las pescas milagrosas, los collares bomba, el aniquilamiento sistemático de miembros de la Fuerza Pública y la explotación sexual de miles de menores en las filas de las Farc, el narcotráfico podría considerarse una bagatela. No estoy justificando esa actuación; ni más faltaba: simplemente no deja de ser una paradoja que un bandido de la talla de Santrich caiga por un alijo de “perico”, teniendo a cuestas varios cementerios propios.

Los bárbaros que hablan de complot y falta de competencia de la justicia ordinaria deberían aceptar de una buena vez que la norma es irrefutablemente clara, tal como resultó aprobada por el Congreso y revisada por la Corte Constitucional: “En delitos de ejecución permanente como el narcotráfico, cualquier acto de continuidad del mismo, que haya sido ejecutado después del 1 de diciembre de 2016, dará lugar a la pérdida de los beneficios de la JEP”. Si se atiende lo que manda la ley, la solicitud de extradición de Santrich, debe ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia. Cualquier decisión en contrario, en cabeza de la JEP, será un descarado y politizado prevaricado. Se trata de la prueba de fuego para ese tribunal de la venganza.

Tal como están las cosas, debo concluir que: las Farc persisten en el negocio de las drogas porque, hasta el día de hoy, no han entregado las rutas, los nombres de sus socios y compradores, el dinero fruto del ilícito ni mucho menos los canales a través de los cuales lavan esa plata maldita. Es obvio que, por las relaciones probadas e históricas de las Farc, con el cartel de Sinaloa y la colosal cantidad de droga que se negociaba, el “venerable” invidente de las Farc no actuaba solo: en esa colada están inmiscuidos otros jefes de la guerrilla, que también caerán, si es que no se evaden hacía Venezuela o Cuba. No olviden que el sobrino de Iván Márquez es otro de los capturados en la operación. Blanco es y gallina lo pone.

Si la DEA no interviene, no pasa nada: el gobierno Santos tenía información que daba cuenta de los vínculos de la cúpula de las Farc, con las “disidencias” dedicadas al “traqueteo”. Sin embargo, del presidente para abajo, se hicieron los de la vista gorda.

Aquí viene la parte sórdida y escabrosa del asunto: el asesinato aleve de tres indefensos periodistas ecuatorianos, a manos de las “disidencias” de las Farc, no puede ser una simple coincidencia. Las Farc dejaron una retaguardia armada y con control territorial, (bautizada eufemísticamente para despistar) que cumple órdenes directas de la dirigencia guerrillera. El mensaje salta a la vista: “Si extraditan a uno de nosotros o si no cumplen lo acordado, vamos a volver a bañar de sangre a Colombia”. Pensar que semejantes degenerados, acostumbrados a violentar y desgraciar todo lo que a su paso encuentran, cambiarán la visión retorcida que sobre el mundo tienen es poco menos que cándido.

A la luz de lo ocurrido, es evidente que Santos negoció el proceso de paz, con un peligroso cartel del narcotráfico capaz de todo. La única manera de contenerlos es a través de la acción contundente del Estado; pero para eso necesitamos otro presidente, porque el que tenemos hace rato se le arrodilló a las Farc.

La ñapa: Celebro la incursión militar de EE.UU en Siria. Muerte al tirano Al Asad. Tanto daño no puede quedar impune.

La captura de Santrich y los periodistas asesinados Destacado

Abelardo De La E.     

Los ciudadanos “preocupados” y “espontáneos” que defienden a Jesús Santrich, frente a los cargos de narcotráfico y otros delitos por los cuales la justicia norteamericana lo requiere, o son incautos y tontos, o dueños de un cinismo proverbial.

Me inclino por la segunda posibilidad. Hablar de un montaje tendría sentido, si se tratara de una persona cuyo proceder diera cuenta de una existencia con apego a la ley; pero para nadie es un secreto que el tristemente célebre jefe guerrillero, exrepresentante a la cámara (ya no podrá posesionarse) y ahora reo ha estado dos terceras partes de su infausta vida precisamente haciendo lo que más sabe hacer: fechorías. Toda suerte de crímenes “adornan” la oscura “carrera” del sujeto de marras.

Como Al Capone, Jesús Santrich, ha sido encarcelado por el menos terrible de sus procederes. Comparado con el terrorismo, los secuestros, asesinatos de niños, ancianos y mujeres inocentes, las pescas milagrosas, los collares bomba, el aniquilamiento sistemático de miembros de la Fuerza Pública y la explotación sexual de miles de menores en las filas de las Farc, el narcotráfico podría considerarse una bagatela. No estoy justificando esa actuación; ni más faltaba: simplemente no deja de ser una paradoja que un bandido de la talla de Santrich caiga por un alijo de “perico”, teniendo a cuestas varios cementerios propios.

Los bárbaros que hablan de complot y falta de competencia de la justicia ordinaria deberían aceptar de una buena vez que la norma es irrefutablemente clara, tal como resultó aprobada por el Congreso y revisada por la Corte Constitucional: “En delitos de ejecución permanente como el narcotráfico, cualquier acto de continuidad del mismo, que haya sido ejecutado después del 1 de diciembre de 2016, dará lugar a la pérdida de los beneficios de la JEP”. Si se atiende lo que manda la ley, la solicitud de extradición de Santrich, debe ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia. Cualquier decisión en contrario, en cabeza de la JEP, será un descarado y politizado prevaricado. Se trata de la prueba de fuego para ese tribunal de la venganza.

Tal como están las cosas, debo concluir que: las Farc persisten en el negocio de las drogas porque, hasta el día de hoy, no han entregado las rutas, los nombres de sus socios y compradores, el dinero fruto del ilícito ni mucho menos los canales a través de los cuales lavan esa plata maldita. Es obvio que, por las relaciones probadas e históricas de las Farc, con el cartel de Sinaloa y la colosal cantidad de droga que se negociaba, el “venerable” invidente de las Farc no actuaba solo: en esa colada están inmiscuidos otros jefes de la guerrilla, que también caerán, si es que no se evaden hacía Venezuela o Cuba. No olviden que el sobrino de Iván Márquez es otro de los capturados en la operación. Blanco es y gallina lo pone.

Si la DEA no interviene, no pasa nada: el gobierno Santos tenía información que daba cuenta de los vínculos de la cúpula de las Farc, con las “disidencias” dedicadas al “traqueteo”. Sin embargo, del presidente para abajo, se hicieron los de la vista gorda.

Aquí viene la parte sórdida y escabrosa del asunto: el asesinato aleve de tres indefensos periodistas ecuatorianos, a manos de las “disidencias” de las Farc, no puede ser una simple coincidencia. Las Farc dejaron una retaguardia armada y con control territorial, (bautizada eufemísticamente para despistar) que cumple órdenes directas de la dirigencia guerrillera. El mensaje salta a la vista: “Si extraditan a uno de nosotros o si no cumplen lo acordado, vamos a volver a bañar de sangre a Colombia”. Pensar que semejantes degenerados, acostumbrados a violentar y desgraciar todo lo que a su paso encuentran, cambiarán la visión retorcida que sobre el mundo tienen es poco menos que cándido.

A la luz de lo ocurrido, es evidente que Santos negoció el proceso de paz, con un peligroso cartel del narcotráfico capaz de todo. La única manera de contenerlos es a través de la acción contundente del Estado; pero para eso necesitamos otro presidente, porque el que tenemos hace rato se le arrodilló a las Farc.

La ñapa: Celebro la incursión militar de EE.UU en Siria. Muerte al tirano Al Asad. Tanto daño no puede quedar impune.

La captura de Santrich y los periodistas asesinados Destacado

Abelardo De La E.     

Los ciudadanos “preocupados” y “espontáneos” que defienden a Jesús Santrich, frente a los cargos de narcotráfico y otros delitos por los cuales la justicia norteamericana lo requiere, o son incautos y tontos, o dueños de un cinismo proverbial.

Me inclino por la segunda posibilidad. Hablar de un montaje tendría sentido, si se tratara de una persona cuyo proceder diera cuenta de una existencia con apego a la ley; pero para nadie es un secreto que el tristemente célebre jefe guerrillero, exrepresentante a la cámara (ya no podrá posesionarse) y ahora reo ha estado dos terceras partes de su infausta vida precisamente haciendo lo que más sabe hacer: fechorías. Toda suerte de crímenes “adornan” la oscura “carrera” del sujeto de marras.

Como Al Capone, Jesús Santrich, ha sido encarcelado por el menos terrible de sus procederes. Comparado con el terrorismo, los secuestros, asesinatos de niños, ancianos y mujeres inocentes, las pescas milagrosas, los collares bomba, el aniquilamiento sistemático de miembros de la Fuerza Pública y la explotación sexual de miles de menores en las filas de las Farc, el narcotráfico podría considerarse una bagatela. No estoy justificando esa actuación; ni más faltaba: simplemente no deja de ser una paradoja que un bandido de la talla de Santrich caiga por un alijo de “perico”, teniendo a cuestas varios cementerios propios.

Los bárbaros que hablan de complot y falta de competencia de la justicia ordinaria deberían aceptar de una buena vez que la norma es irrefutablemente clara, tal como resultó aprobada por el Congreso y revisada por la Corte Constitucional: “En delitos de ejecución permanente como el narcotráfico, cualquier acto de continuidad del mismo, que haya sido ejecutado después del 1 de diciembre de 2016, dará lugar a la pérdida de los beneficios de la JEP”. Si se atiende lo que manda la ley, la solicitud de extradición de Santrich, debe ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia. Cualquier decisión en contrario, en cabeza de la JEP, será un descarado y politizado prevaricado. Se trata de la prueba de fuego para ese tribunal de la venganza.

Tal como están las cosas, debo concluir que: las Farc persisten en el negocio de las drogas porque, hasta el día de hoy, no han entregado las rutas, los nombres de sus socios y compradores, el dinero fruto del ilícito ni mucho menos los canales a través de los cuales lavan esa plata maldita. Es obvio que, por las relaciones probadas e históricas de las Farc, con el cartel de Sinaloa y la colosal cantidad de droga que se negociaba, el “venerable” invidente de las Farc no actuaba solo: en esa colada están inmiscuidos otros jefes de la guerrilla, que también caerán, si es que no se evaden hacía Venezuela o Cuba. No olviden que el sobrino de Iván Márquez es otro de los capturados en la operación. Blanco es y gallina lo pone.

Si la DEA no interviene, no pasa nada: el gobierno Santos tenía información que daba cuenta de los vínculos de la cúpula de las Farc, con las “disidencias” dedicadas al “traqueteo”. Sin embargo, del presidente para abajo, se hicieron los de la vista gorda.

Aquí viene la parte sórdida y escabrosa del asunto: el asesinato aleve de tres indefensos periodistas ecuatorianos, a manos de las “disidencias” de las Farc, no puede ser una simple coincidencia. Las Farc dejaron una retaguardia armada y con control territorial, (bautizada eufemísticamente para despistar) que cumple órdenes directas de la dirigencia guerrillera. El mensaje salta a la vista: “Si extraditan a uno de nosotros o si no cumplen lo acordado, vamos a volver a bañar de sangre a Colombia”. Pensar que semejantes degenerados, acostumbrados a violentar y desgraciar todo lo que a su paso encuentran, cambiarán la visión retorcida que sobre el mundo tienen es poco menos que cándido.

A la luz de lo ocurrido, es evidente que Santos negoció el proceso de paz, con un peligroso cartel del narcotráfico capaz de todo. La única manera de contenerlos es a través de la acción contundente del Estado; pero para eso necesitamos otro presidente, porque el que tenemos hace rato se le arrodilló a las Farc.

La ñapa: Celebro la incursión militar de EE.UU en Siria. Muerte al tirano Al Asad. Tanto daño no puede quedar impune.

La captura de Santrich y los periodistas asesinados Destacado

Abelardo De La E.     

Los ciudadanos “preocupados” y “espontáneos” que defienden a Jesús Santrich, frente a los cargos de narcotráfico y otros delitos por los cuales la justicia norteamericana lo requiere, o son incautos y tontos, o dueños de un cinismo proverbial.

Me inclino por la segunda posibilidad. Hablar de un montaje tendría sentido, si se tratara de una persona cuyo proceder diera cuenta de una existencia con apego a la ley; pero para nadie es un secreto que el tristemente célebre jefe guerrillero, exrepresentante a la cámara (ya no podrá posesionarse) y ahora reo ha estado dos terceras partes de su infausta vida precisamente haciendo lo que más sabe hacer: fechorías. Toda suerte de crímenes “adornan” la oscura “carrera” del sujeto de marras.

Como Al Capone, Jesús Santrich, ha sido encarcelado por el menos terrible de sus procederes. Comparado con el terrorismo, los secuestros, asesinatos de niños, ancianos y mujeres inocentes, las pescas milagrosas, los collares bomba, el aniquilamiento sistemático de miembros de la Fuerza Pública y la explotación sexual de miles de menores en las filas de las Farc, el narcotráfico podría considerarse una bagatela. No estoy justificando esa actuación; ni más faltaba: simplemente no deja de ser una paradoja que un bandido de la talla de Santrich caiga por un alijo de “perico”, teniendo a cuestas varios cementerios propios.

Los bárbaros que hablan de complot y falta de competencia de la justicia ordinaria deberían aceptar de una buena vez que la norma es irrefutablemente clara, tal como resultó aprobada por el Congreso y revisada por la Corte Constitucional: “En delitos de ejecución permanente como el narcotráfico, cualquier acto de continuidad del mismo, que haya sido ejecutado después del 1 de diciembre de 2016, dará lugar a la pérdida de los beneficios de la JEP”. Si se atiende lo que manda la ley, la solicitud de extradición de Santrich, debe ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia. Cualquier decisión en contrario, en cabeza de la JEP, será un descarado y politizado prevaricado. Se trata de la prueba de fuego para ese tribunal de la venganza.

Tal como están las cosas, debo concluir que: las Farc persisten en el negocio de las drogas porque, hasta el día de hoy, no han entregado las rutas, los nombres de sus socios y compradores, el dinero fruto del ilícito ni mucho menos los canales a través de los cuales lavan esa plata maldita. Es obvio que, por las relaciones probadas e históricas de las Farc, con el cartel de Sinaloa y la colosal cantidad de droga que se negociaba, el “venerable” invidente de las Farc no actuaba solo: en esa colada están inmiscuidos otros jefes de la guerrilla, que también caerán, si es que no se evaden hacía Venezuela o Cuba. No olviden que el sobrino de Iván Márquez es otro de los capturados en la operación. Blanco es y gallina lo pone.

Si la DEA no interviene, no pasa nada: el gobierno Santos tenía información que daba cuenta de los vínculos de la cúpula de las Farc, con las “disidencias” dedicadas al “traqueteo”. Sin embargo, del presidente para abajo, se hicieron los de la vista gorda.

Aquí viene la parte sórdida y escabrosa del asunto: el asesinato aleve de tres indefensos periodistas ecuatorianos, a manos de las “disidencias” de las Farc, no puede ser una simple coincidencia. Las Farc dejaron una retaguardia armada y con control territorial, (bautizada eufemísticamente para despistar) que cumple órdenes directas de la dirigencia guerrillera. El mensaje salta a la vista: “Si extraditan a uno de nosotros o si no cumplen lo acordado, vamos a volver a bañar de sangre a Colombia”. Pensar que semejantes degenerados, acostumbrados a violentar y desgraciar todo lo que a su paso encuentran, cambiarán la visión retorcida que sobre el mundo tienen es poco menos que cándido.

A la luz de lo ocurrido, es evidente que Santos negoció el proceso de paz, con un peligroso cartel del narcotráfico capaz de todo. La única manera de contenerlos es a través de la acción contundente del Estado; pero para eso necesitamos otro presidente, porque el que tenemos hace rato se le arrodilló a las Farc.

La ñapa: Celebro la incursión militar de EE.UU en Siria. Muerte al tirano Al Asad. Tanto daño no puede quedar impune.

Abelardo De La E. Los ciudadanos “preocupados” y “espontáneos” que defienden a Jesús Santrich, frente a los cargos de narcotráfico y otros delitos por los cuales la justicia norteamericana lo requiere, o son incautos y tontos, o dueños de un cinismo proverbial. Me inclino por la segunda posibilidad. Hablar de un montaje tendría sentido, si se tratara de una persona cuyo proceder diera cuenta de una existencia con apego a la ley; pero para nadie es un secreto que el tristemente célebre jefe guerrillero, exrepresentante a la cámara (ya no podrá posesionarse) y ahora reo ha estado dos terceras partes de su infausta vida precisamente haciendo lo que más sabe hacer: fechorías. Toda suerte de crímenes “adornan” la oscura “carrera” del sujeto de marras. Como Al Capone, Jesús Santrich, ha sido encarcelado por el menos terrible de sus procederes. Comparado con el terrorismo, los secuestros, asesinatos de niños, ancianos y mujeres inocentes, las pescas milagrosas, los collares bomba, el aniquilamiento sistemático de miembros de la Fuerza Pública y la explotación sexual de miles de menores en las filas de las Farc, el narcotráfico podría considerarse una bagatela. No estoy justificando esa actuación; ni más faltaba: simplemente no deja de ser una paradoja que un bandido de la talla de Santrich caiga por un alijo de “perico”, teniendo a cuestas varios cementerios propios. Los bárbaros que hablan de complot y falta de competencia de la justicia ordinaria deberían aceptar de una buena vez que la norma es irrefutablemente clara, tal como resultó aprobada por el Congreso y revisada por la Corte Constitucional: “En delitos de ejecución permanente como el narcotráfico, cualquier acto de continuidad del mismo, que haya sido ejecutado después del 1 de diciembre de 2016, dará lugar a la pérdida de los beneficios de la JEP”. Si se atiende lo que manda la ley, la solicitud de extradición de Santrich, debe ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia. Cualquier decisión en contrario, en cabeza de la JEP, será un descarado y politizado prevaricado. Se trata de la prueba de fuego para ese tribunal de la venganza. Tal como están las cosas, debo concluir que: las Farc persisten en el negocio de las drogas porque, hasta el día de hoy, no han entregado las rutas, los nombres de sus socios y compradores, el dinero fruto del ilícito ni mucho menos los canales a través de los cuales lavan esa plata maldita. Es obvio que, por las relaciones probadas e históricas de las Farc, con el cartel de Sinaloa y la colosal cantidad de droga que se negociaba, el “venerable” invidente de las Farc no actuaba solo: en esa colada están inmiscuidos otros jefes de la guerrilla, que también caerán, si es que no se evaden hacía Venezuela o Cuba. No olviden que el sobrino de Iván Márquez es otro de los capturados en la operación. Blanco es y gallina lo pone. Si la DEA no interviene, no pasa nada: el gobierno Santos tenía información que daba cuenta de los vínculos de la cúpula de las Farc, con las “disidencias” dedicadas al “traqueteo”. Sin embargo, del presidente para abajo, se hicieron los de la vista gorda. Aquí viene la parte sórdida y escabrosa del asunto: el asesinato aleve de tres indefensos periodistas ecuatorianos, a manos de las “disidencias” de las Farc, no puede ser una simple coincidencia. Las Farc dejaron una retaguardia armada y con control territorial, (bautizada eufemísticamente para despistar) que cumple órdenes directas de la dirigencia guerrillera. El mensaje salta a la vista: “Si extraditan a uno de nosotros o si no cumplen lo acordado, vamos a volver a bañar de sangre a Colombia”. Pensar que semejantes degenerados, acostumbrados a violentar y desgraciar todo lo que a su paso encuentran, cambiarán la visión retorcida que sobre el mundo tienen es poco menos que cándido. A la luz de lo ocurrido, es evidente que Santos negoció el proceso de paz, con un peligroso cartel del narcotráfico capaz de todo. La única manera de contenerlos es a través de la acción contundente del Estado; pero para eso necesitamos otro presidente, porque el que tenemos hace rato se le arrodilló a las Farc. La ñapa: Celebro la incursión militar de EE.UU en Siria. Muerte al tirano Al Asad. Tanto daño no puede quedar impune.

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MARLON CON LAS MANOS EN LA MASA,LE MADRUGÒ A SU PRIMO IVAN MARQUEZ

Vicente Torrijos      

Cuando fue descubierto con las manos en la masa, Marlon Marín supo de inmediato lo que tenía que hacer.

En vez de confiar en el entramado jurídico que ha tendido la Farc, Marlon entendió que lo mejor era cooperar ipso facto con la Dea.

Profundo conocedor de los hilos de poder del posconflicto, pieza orgánica de la organización revolucionaria y actor privilegiado del partido (tanto por genética como por ideología), es gracias a él que se pueden construir varias hipótesis con suficiente solidez:

Primero, que Santrich no actuó como lobo solitario, o sea, que el Comité Político tenía que estar enterado de algún modo de las tareas ejecutadas por tan destacados miembros.

Segundo, que los nexos entre el Comité y las llamadas disidencias siguen conservándose, de tal modo que pueden considerarse como los brazos armados del partido.

Tercero, que el narcotráfico sigue siendo una actividad destacada en el proceso revolucionario, con lo cual, los acuerdos de La Habana pierden toda validez.

Cuarto, que la organización no solo ha conservado intacto el acrónimo Farc sino su identidad, metodología y naturaleza violenta.

Quinto, que la desmesurada confianza de la Farc en la JEP deteriora sensiblemente la imagen de los magistrados a los que la organización político-militar hace aparecer más como escuderos que como jueces probos y honorables.

Sexto, que no se trata solo de drogas, sino que esto hace parte de una cadena tóxica de la que hacen parte la inconclusa entrega de las armas, de los bienes, la negativa a reparar por completo a las víctimas y la persistencia en la amenaza de uso o el uso de la fuerza.

Séptimo, que el tejido armado y subversivo de la Farc permanece lubricado y en acción, de tal forma que Márquez y El Paisa pueden juntarse libremente para desafiar al Estado en un clima de obvia clandestinidad.

Octavo, que hay una gran distancia entre el arrojo inicial del Jefe del Estado proclamando la eventual extradición de Santrich y su amilanamiento posterior, más propio de una negociación que de la verticalidad exigida en tan delicadas materias.

Noveno, que la investigación involucrará a diferentes organismos estatales de todos los niveles, así que, progresivamente, se irá conociendo la verdadera naturaleza de lo acordado en La Habana, y

Décimo, que será el próximo gobierno el que tendrá que desenmascarar la farsa y recobrar la soberanía popular, secuestrada desde el 2 de octubre del 2016.

 

 

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VOTARON POR TONTARRONES DE 30 MILLONES

ABELARDO

 

Abelardo De La Espriella                                

Revisando la lista de candidatos al Congreso, encuentro que son muy pocos los que merecen ocupar una de esas curules: antaño, dichas dignidades estaban reservadas para los mejores, desde todo punto de vista; pero hoy vemos a tontarrones que no se han ganado nada y que tampoco han servido para nada, así como también a individuos de muy bajo pelambre y a muchos otros, representantes de oscuros intereses, oficiando de “padres de la patria” o con intenciones de serlo. En fin, así es la democracia, y el Congreso es la muestra condensada de nuestra sociedad. ¡Qué le vamos a hacer, si tenemos un parlamento decadente y mediocre! “Eso es lo que hay”, como reza el aforismo popular.

Nada en la vida es absoluto. Por eso insisto en que hay gente muy buena, decente y preparada que va a repetir y que también se postula por primera vez, al lado de corruptos dinosaurios que llevan años lucrándose del erario; hoy todos son candidatos, y esas aspiraciones habrán de concretarse o frustrarse el próximo domingo 11 de marzo, día de elecciones. De algo tengo certeza: hay muchos ciudadanos de esa nutrida, variopinta y singular lista, por los cuales jamás votaría ni siquiera bajo presión extrema. He aquí el ranking de unos cuantos, a falta de espacio:

Roy Barreras, el camaleón por antonomasia, se arrima al árbol que más sombra dé. Un hombre con convicciones tan elásticas y alambicadas que lo único seguro con él es la traición. Barreras representa todo lo que Colombia quiere olvidar de la política. No puedo imaginar un vomitivo mejor.

Iván Cepeda, más lleno de odio que otra cosa y con una retorcida sed de venganza convertida en un espectáculo mediático del que ha conseguido, deliberadamente, el mejor marketing político entre la “mamertería irracional”. Cepeda es de los que piensa que los crímenes de la guerrilla son simples pilatunas que merecen ser aplaudidas. Al margen de su afecto por esa plaga de la subversión, el hecho de que siempre luzca sucio y desaliñado me genera aún más desconfianza.

Con iguales veleidades por Timo y compañía e ideas marxistas como Cepeda, entran en la nefanda selección Navas Talero y Ángela Robledo. El primero, por falta de talento, no pudo ser un abogado destacado y debió conformarse con presentar un “programita” de medio pelo, llamado Consultorio Jurídico. El señor Navas no hace más que destilar resentimiento y frustración, ya saben por qué. Y la representante Robledo se la pasa vociferando calumnias histéricamente contra todo lo que no huela a izquierda, para luego retractarse de dichas afirmaciones, cuando es conminada por sus desafueros ante la autoridad respectiva.

Juan Manuel Corzo, célebre expresidente del Senado, cuyo único aporte a la democracia consistió en dormirse repetidamente en el hemiciclo de esa corporación mientras la dirigía. Hombre de una insustancialidad infernal, incapaz de hilvanar tres frases para darles sentido. El señor Corzo es un monumento a la estulticia. De la misma cuerda es Laureano Acuña, menos “inteligente” que el anterior y más ordinario que un yogurt de yuca.

Horacio José Serpa tan solo tiene para mostrarle al país que es hijo de Horacio Serpa, y que estuvo en el Concejo de Bogotá, gracias a los votos de su progenitor. Se trata, pues, de una “monarquía disfrazada”, en donde un “rey” en franco e inatajable declive entrega el poder a su gris delfín. He aquí otra “joya” del desteñido liberalismo: Julián Bedoya, un expolicía expulsado de esa institución por un robo de armas, que también se hizo pasar como abogado, hasta el día que debió aceptar ante un medio de comunicación que solo había cursado unos cuantos semestres de esa carrera. Ese “prócer” será senador por Antioquia, mientras la Corte Suprema impulsa una investigación contra él, por supuestamente ser el amo y señor del Sena en el bajo Cauca. Adivinen quién se lo entregó. Sobre Gustavo Bolívar solo puedo decir: ¡qué horror!

Si la política es un asco, no es casualidad: la tragedia es consecuencia directa de lo mal que solemos votar los colombianos, pero, como la democracia es tan generosa, cada cuatro años nos da la oportunidad de enmendar los errores. No lo hagamos por nosotros, sino por nuestros hijos, porque, como vamos, les dejaremos un pedazo de tierra, que estará lejos de ser un país.

La ñapa I: Ramsés Vargas hizo lo correcto al renunciar a la Rectoría de la Universidad Autónoma: no se puede poner en riesgo la educación y las ilusiones de tantos alumnos, por la permanencia en el cargo de un directivo. Ahora bien: que las autoridades investiguen con rigor, exentos de presión y con respeto al debido proceso. Si encuentran irregularidades, que caiga todo el peso de la ley contra Vargas y aquellos que lo hayan secundado.

La ñapa II: La “sapería” del gobernador de Bolívar Dumek Turbay no tiene parangón. Proponer que el puente más extenso del país se llame Celeste, como homenaje a la nieta de Santos, es un acto bochornoso que solo demuestra la pequeñez de un funcionario que jamás debió llegar a ese puesto.

 

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FUNDADO el 2 de octubre de 2.009,con el nombre de PARTIDO VERDE OPCION CENTRO,funcionando con personería  de ALIANZA DEMOCRATICA M19;y el 26 de...
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IVAN DUQUE,catòlico no confirmado,del Partido Centro Democratico,no de Derecha ni de izquierda sino de Centro , economista y el màs joven de los candidatos;en coaliciòn con la conservadora catòlica de Derecha Marta Lucia Ramirez.
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SERGIO FAJARDO,sin partido,ni religiòn conocida,de tendencia izquierdista y en coaliciòn con los izquierdistas del Polo y los Verdes; su Vicepresidente la izquierdista Claudia Lòpez.
27
GUSTAVO PETRO,sin religiòn,izquierdista,socialista del Siglo XXI y chavista,se autodenomina progresista;y con vicepresidente izquierdista de los Verdes Angela Marìa Robledo
13
GERMAN VARGAS LLERAS,catolico,liberal de Derecha,jefe de Cambio Radical,expresidente de Santos y con Vicepresidente el Santista de Derecha Juan Carlos Pinzòn
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